Matías Martinoli: “Todos los temas que hice en este disco son retratos y dedicatorias”

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Matías Martinoli: “Todos los temas que hice en este disco son retratos y dedicatorias”

El bajista presenta su primer disco “Verde 61” y en Animales en la Vía conversamos con él para que nos dé luces sobre este proyecto, su trayectoria, opiniones e influencias.

Matías Martinoli cuenta que se enamoró del bajo con Jaco Pastorius, pero también porque se trata de un instrumento bruto, rítmico y de sonido profundo. También se muestra claro en que el jazz no es lo que más le representa. Quizá por eso también nos conversó primero de su historia en bandas de rock, grunge, fusión, y música experimental, especialmente de un grupo llamado Elipsis del cual formó parte. También percibimos que se trata de un músico con mucha actitud, y algunas anécdotas sobre sus inicios aprendiendo bajo para quitarle el puesto a otro en una banda… Sin duda hay simpatía y una forma directa en expresarlo, en hablar también de porqué le gusta la enseñanza personalizada, donde se respeta el aprendizaje de cada uno.

¿Qué rescatas de tus estudios?

Estudié en la Escuela Moderna, y ahí tuve clases con Pablo Lecaros y varios otros maestros. El problema es que te queda como el 10%. Ese bombardeo con mucha materia me desencantó porque no pude profundizar en ninguna. Y le ocurre a la gran mayoría. Tuve una crisis y me salí porque quería componer y llegué hasta tercer año. Luego estuve una banda llamada Byron Gómez, que hacía electrónica pop con rock progresivo.

¿Y cuando aparecen el jazz y tus composiciones?

Vengo de la escuela del rock progresivo y era lo que escuchaba todo el día. El jazz me empezó a interesar en la Escuela Moderna y fue más que nada por el lado de aprender armonía, improvisación. Y componer partió de esa necesidad de crear cosas para no tocar covers.

Cuéntanos de algunas composiciones de este disco

Todos los temas que hice en este disco son retratos y dedicatorias. El disco abre con “Ojo de oro”, un tema bastante energético, dedicado a Cleopatra. “Super Shorter” es un tributo a Wayne Shorter y a la fusión ochentera de Weather Report. “Emilia” se lo dediqué a la hija de un amigo, y tiene una esencia media oriental, con una cosa técnica armónica de cuartas y pentatónicas, como música japonesa. “Verde 61” es literalmente una volada, y el tema a mí me llevaba como al lado verde de la naturaleza, y una vez que estaba en Pedro de Valdivia Norte, en invierno, y ví un poste de luz que decía 61 con pintura. Fue una cosa súper visual, y le hice una especie de tributo a esa imagen. Algo bastante simple y un poco desencantador explicarlo, es como explicar un chiste.

¿Y el disco cómo lo describirías?

Es de un sonido súper vintage donde yo agarré la vieja escuela del jazz fusión de los 70 y 80, que es el estilo principal de este disco, para representar mis composiciones a través de esa estética.

¿Te sientes parte de una generación de músicos del jazz?

Yo no me siento jazzero ni parte del circuito. No me siento relajado en el ambiente competitivo de las jam. Es como que tienes que saber, y demostrarlo. La verdad es que el jazz me aburre un poco. Para mí, la médula espinal está en la composición. Por ejemplo, Claudio Rubio tiene un quinteto que hace música increíble. Mi compositor favorito es Pablo Lecaros, porque tiene una esencia y delicadeza en hacer las líneas melódicas que es muy exquisita.

¿Qué opinas del rock y en qué se diferencia del jazz?

Creo que el rock tiene que ver mucho con la energía y la actitud, más que con cosas cerebrales. Creo que trasciende eso, la armonía, las cosas complejas teóricas. Es una entrega energética muy power y al jazz le falta eso. Se centra mucho en cosas abstractas, es muy cerebral y difícil captarlo. Yo la banda chilena más increíble que he visto es Astro, porque sonaba a un nivel de producción musical, creatividad y esfuerzo que no se ve mucho en este país.

¿Alguna vez pensaste en no ser músico?

Cuando salí de la Escuela Moderna. Me vino una crisis porque yo nunca me metí en el rubro como de tocar cualquier música. Encuentro que a la música hay que tenerle mucho respeto. Creo que el arte tiene que ser más transgresor, que te genere preguntas, y eso es lo que quiero tratar de transmitir. Esto no es tan jazz, es más fusión, rock, world music, funk. La música, independiente de su complejidad, va a transmitir algo. Es muy complejo llegar a un nivel de simplicidad. Es muy fácil hacer algo complejo y muy difícil hacer algo simple.

Puedes encontrar su disco “Verde 61” Aqui

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