El compositor tras XXI, el nuevo disco de la Conchalí Big Band

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El compositor tras XXI, el nuevo disco de la Conchalí Big Band

En veinte años de trayectoria, la Conchalí Big Band lanza su tercer disco, pero es el primero sin standards. Las composiciones son de Emilio Bascuñán, quien además como productor de este disco grabó en Estudios La Makinita y mandó a mezclar a Los Angeles con Matt Lapoint. El resultado es “XXI”, una muestra de hacia dónde quiere llegar una orquesta en Chile.

No es casual que el nuevo disco de la Conchalí celebre sus 20 años bajo el nombre de XXI. Emilio Bascuñán Castellano así lo presenta, como un anhelo de una orquesta que se proyecta al futuro. Hay 3 títulos que están inspirados en películas de Aki Kaurismäki, cineasta finlandés. “Mientras escribía estos temas yo veía las películas”, cuenta Bascuñán refiriéndose al director como un referente. “Encontré en Kaurismaki un cine naturalista, cotidiano y crudo, sin pretensiones y que se sustenta en sus personajes, por eso los temas más lentos del disco están inspirados en cierta medida en eso”.

Proactivo y entusiasta como productor, músico y docente, a su 32 años, Emilio Bascuñán señala como un momento decisivo en su formación las clases que tuvo con Jorge Díaz a los 16 años. Luego estudió Ingeniería Comercial dos años y se salió para entrar a Composición en la Escuela SCD. Empezó a profundizar en el tema de orquestación encargando partituras de Maria Schneider y descargando los libros de la Berklee. Luego conoció al director de la Conchalí, Gerhard Mornhinweg, que le permitió componer y ensayar semanalmente con la orquesta Projazz Bigband para luego comenzar un trabajo con la Conchalí.

¿Puedes contarnos cómo ha sido la dinámica del trabajo con la orquesta?

La orquesta ensaya 3 horas 2 veces a la semana. No existe ninguna orquesta profesional que trabaje así. La mejor escuela fue tener esa oportunidad de poder montar, tocar, ir probando y hablar cn los músicos.

Actualmente yo concibo la música más como una cuestión performativa asociada a lo multimedia, porque es difícil tocar en vivo, mantener una banda estable, ganar plata. Mover a 9 0 10 músicos es muy difícil y yo por suerte he encontrado un equipo que podría apañarme, pero es muy potente lo que pasa actualmente con canales de video y audio en internet. Espero que este proyecto sea un antecedente a crear la big band nacional de Santiago. Así como existe la orquesta de jazz de Matosinhos en Portugal o la Orquesta Nacional de Francia, que son orquestas financiadas por el estado, que permite pagar por ensayo y el director trabaja 2 años, trae su elenco. Tiene que pasar alguna vez esa experiencia en Chile.

Sin embargo en Chile es difícil darle continuidad a los proyectos por el funcionamiento cortoplacista de los Fondart ¿Se puede no depender de los fondos?

No puedes depender del Fondart porque el año en que no te lo ganas entonces no haces nada. Yo creo que hay que hacerlo igual, aunque sea y parezca imposible. Igualmente los fondos son importantes. Yo por ejemplo no habría podido financiar esto: 20 músicos, una mezcla en Estados Unidos por el ingeniero Matt Lapoint, copias, diseño, conciertos de lanzamiento, postproducción. Es un tema difícil de resolver mientras no cambiemos todos nuestra formade pensar y trabajar.

Hay que estar conscientes de que todo es tiempo, hacer clases o ir a ver música en vivo. Para mí es genial estar en Animales en la Vía, una plataforma que se está armando y que te apoya con distribución y difusión, el tema de las copias, comunicaciones y atención en tu proyecto. Sería excelente que este proyecto pueda seguir creciendo como un catálogo chileno de nueva música. De alguna forma es motivante no estar haciendo siempre las cosas solo.

Me interesa que profundicemos en el tema de la formación y el cómo educar en la música.

Estudié Educación y me gusta harto el área. Yo enseño a profesores, y te encuentras que a veces no tienen una idea lo que es una rúbrica, pautas de evaluación, metodología y ya van en tercer o cuarto año. Y en cuanto a la didáctica tú puedes ser un gran músico, pero al momento de enseñar es otra cosa. Hay que tener un programa súper claro y la didáctica es eso, las diferentes metodologías para traspasar un conocimiento a otra persona. Si no te manejas en eso puedes no ser capaz de enseñar lo que sabes, o quizá sea hasta porque no quieres, o no te interesa. En estricto rigor el deber de profesor es motivar a los alumnos a abrir espacios y ser una real contribución a su formación.

¿Se puede enfocar la enseñanza y el aprendizaje hacia la formación de audiencias?

Las claves para entender los bajos niveles de audiencia es que primero no tenemos una cultura de salir y también por falta de formación musical básica. Respecto a la educación, a veces los alumnos no saben nada, y lo que es peor, no saben de cosas que están en el currículum, lo que significa que los profesores no se preocupan de que se aprenda realmente un tema. ¿De qué sirve que el ministerio haga reforma curricular si no se implementa? Hay que aprender de didáctica y educación, saber lo que es un currículum, saber lo que es hacer investigación, y que no sea sólo para que te acrediten… pero no hay incentivos para eso con sueldos bajos y condiciones laborales que no generan motivación. Muchos saben que para subsistir hay que hacer clases y como profesor es tu deber conocer la música.

¿Cuál es para ti el aporte de la Conchalí Big Band?

La Conchalí es una escuela que tiene una manera de trabajar que no existe en el ámbito profesional. Con ensayos 2 veces a la semana, que duran 3 horas cada uno, con profesores por instrumento, 10 conciertos al mes… Esta orquesta yo diría es el semillero más grande de bronces de Chile, y eso te eleva el nivel de la escuela. Personalmente, yo creo que la mejor manera de formarse es sin ir a una escuela, sino que profesores particulares y tocar, con el riesgo eso sí de llevarte una impresión menos global de lo que es la música, pero eso no necesariamente te lo entregan las escuelas. En general todo se puede aprender solo y cuando estás tocando eres parte de la música.

¿Y qué quisiste aportar tú?

Algo muy concreto. XXI es un disco de estudio, con mucha postproducción, grabación después, tiene un poquito de electrónica, especialmente el último tema. Hay un juego con el estéreo, cosa que no pasa tanto en las big band tradicionales. Es interesante desde el punto de vista de lo que te permite hacer las herramientas que tienes para grabar y producir música.

 

  • Lanzamiento “XXI”, disco de Conchalí Big Band
  • Miércoles 12 de noviembre / 21 horas / Thelonious, Lugar de Jazz
  • Bombero Núñez 336, Bellavista

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